lunes, 29 de abril de 2013

_ARTESANO LLAMADO JOSÉ



POEMA PARA UN ARTESANO LLAMADO JOSÉ      




María, en Nazaret, era la esencia
purísima del júbilo y del gozo;
y tú, el callado manantial, el pozo
donde bebía el sol su transparencia.


María era la flor de la ternura,
el vuelo angelical de la paloma;
y tú, José, el regazo de su aroma,
el íntimo caudal de su hermosura.


María era la mar de la belleza,
la inmensidad de Dios que se hizo esposa;
y tú, José, la playa silenciosa
bañada en pleamares de pureza.


María era el Amor que halló cobijo
en la flor virginal de su regazo;
y tú, José, el aliento y el abrazo
donde aprendió su humanidad el Hijo.


María era la madre que sabía
cuidar la casa, preparar la mesa;
y tú, José, el camino, la promesa
de hacer de Dios un Hombre cada día.


Oh, santidad la tuya, tan ingrave,
tan oculta, José, tan amorosa
como la gracia humilde de una rosa
que regala su aroma y no lo sabe.



Oh, temblorosa mano carpintera
que en gotas de sudor y de alegría,
bajo el amor de su carpintería
versificó en plegarias la madera.



Oh, santidad de urdimbres laborales,
desazón de raíz corredentora,
fuente callada, sordomuda aurora,
árbol de ruiseñores celestiales.



José Amor, José Cielo, José Fuente,
José Silencio, claridad sin brillo
que hizo oración de todo lo sencillo
en su taller de amor, sencillamente.



Manantial de prudencias, hondo ejemplo
de discreciones, cátedra artesana,
noche sonora y tímida mañana,
hogar de gozos con olor a templo.



Mira, José, este mundo que habitamos,
huerto de olvidos, muladar de goces,
este orfeón de gritos y de voces,
esta coral de penas que lloramos.



Tú, José, jornalero de ternuras,
artesano de lirios laborales,
enciende en nuestros músculos, ciriales
y lámparas en nuestras amarguras.



Tú, que tuviste a Dios entre las manos
y se las ofreciste encallecidas,
ofrécele el sudor de nuestras vidas
para ganar el pan de ser cristianos.



José, peón de la bondad, obrero
de Dios, puebla de gozo los talleres
y ordena el mundo como tú lo quieres,
como una ofrenda hacia el Amor primero.



Tú, que con la ternura de María
hiciste de tu hogar un santuario,
haz de nuestros sudores un rosario
que sepamos rezar con alegría.



Porque desde que tú, José, maestro
de amor, hiciste salmos de tus músculos,
el trabajo es ofrenda de crepúsculos,
avemaría, salve y padrenuestro.



Y se llama José la reciedumbre
del sudor, la ansiedad de la herramienta,
José el esfuerzo y el afán que alienta
al corazón para avivar su lumbre.



José se llama la humildad sencilla,
el silencio del hombre que labora;
José, la desazón abrasadora
que va rezando surcos en la arcilla.



José la recia hondura del minero,
José la dura brega metalúrgica,
José la espera, la oración litúrgica
del mar cuando regresa el marinero.



Oh, divina y humana artesanía,
enséñanos, José, tu amor, tu huella
y déjanos, como señal, la estrella
maternal y amorosa de María.




José María Fernández Nieto


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. CUENTO

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DE LO QUE ACONTECIÓ A UN HOMBRE BUENO CON SU HIJO


(Adaptación del original)


Por
Juan Manuel



—Señor Conde Lucanor –dijo una vez Patronio-, un buen hombre labrador tenía un hijo mozo y de muy claro entendimiento, a quien el padre, fatigado por los achaques de la ancianidad, deseaba traspasar el gobierno de su casa. Pero no osaba hacerlo, porque el mozo, que desconfiaba grandemente de sus propias iniciativas, dejábase gobernar, sin embargo, por el consejo del último con quien tropezara; y siendo tan diversos los pareceres como lo son los hombres, creía con razón el padre que, regida del mozo, todo había de ser hacer y deshacer en su hacienda: los viñedos serían destinados a labradío, cuando alguien lo aconsejara; los prados trocaríanse en monte, y en huerta los olivares.
Queriendo que el mozo aprendiera a guiarse por su propia idea y no fuera juguete de ajenas opiniones, cierto día de mercado en la próxima villa el buen hombre determinó de ir allá con su hijo a pretexto de adquirir varias cosas que le faltaban.




Pusiéronse en camino, llevando por delante un borriquillo en que cargar lo comprado. De allí a poco se cruzaron con un grupo de labradores que regresaban ya de la villa. Saludáronse con un “Santos y buenos días”, y así que hubieron pasado, dijole el hombre a su hijo:
—Párate un momento y escucha lo que van hablando.
Los caminantes decían, entre risas y bromas:



—¡Buen par de tontos! Los dos a pie y el burro sin carga.
—¿Qué te parece?— preguntó el buen hombre.
—Que dicen verdad —respondió el mozo—; ya que el borrico no va cargado no hay razón para que vayamos a pie ambos.
—Pues móntate tú en él —ordenó el padre.
Siguieron así un buen trecho hasta que se cruzaron con un nuevo grupo de viajeros. Saludáronse con el “Santos y buenos días”, y así que hubieron pasado, díjole el buen hombre a su hijo:
—Párate un momento y escucha lo que van hablando.
Los pasajeros decían:




—¿Habéis visto? El tierno mozuelo a pie y el hombre robusto, hecho a todas las fatigas del mundo, a caballo.
—¿Qué te parece? —preguntó el buen hombre.
—Que no van descaminados —respondió el mozo—, pues quien más ha vivido más acostumbrado está a toda especie de privaciones y trabajos.
—Pues monta detrás de mí, a la zaga.
Hízolo el hijo, y siguieron así un buen espacio, hasta que tropezaron con un nuevo grupo de campesinos. Saludáronse con el “Santos y buenos días”, y así que hubieron pasado díjole el hombre a su hijo:
—Detengámonos un momento y oigamos lo que van diciendo.
Los rúst—¡Jamás se vió tal! El cansado anciano a pie y el mozo fuerte a caballo.
—¿Qué te parece? —preguntó el buen hombre.
—Que llevan razón —respondió el mozo—, pues los trabajos más son para las fuerzas nuevas que para las quebrantadas por los años.
—Pues apéate tú, que iré yo en el asno.
Hiciéronlo así, y de aquel modo fueron camino adelante hasta que se encontraron con un nuevo grupo de aldeanos. Saludáronse con el “¡Santos y buenos días!”, y así que hubieron pasado díjole el buen hombre a su hijo:
—Párate un momento y escucha lo que van hablando.
Los labriegos decían:
icos decían:

—¡Buen par de zánganos! Reventarán al borriquillo antes de acabar la jornada.
—¿Que te parece? —preguntó el buen hombre.
—Que no yerran —respondió el mozo—, pues tan débil es el asno que con nosotros dos sobre los lomos apenas puede dar un paso.
Paró entonces el buen hombre a la cabalgadura, volvió el rostro atrás, y encarándose con el mancebo le dijo:
—Pues tú me dirás quien está en lo cierto y con qué consejo te quedas. Que de casa salimos los dos a pie y no faltó quien nos censurara por llevar el burro sin jinete; montaste luego tú y hubo quien no fue conforme con que cabalgara el mozo mientras caminaba el viejo; otro halló mal lo contrario, cuando ocupé yo la albarda del asno, y por último, desagradó a otro que los dos nos acomodáramos en las espaldas de la bestia, y estas opiniones las fuiste tomando por tuyas. ¿Qué podremos hacer a gusto de todos? Por tanto, hijo, hagamos el bien según nuestra conciencia y despreciemos las hablillas de la gente.












 Libros de Emma-Margarita R. A.-Valdés

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jueves, 18 de abril de 2013

__VARIOS ....

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_POEMA __


Yo me subí a los trece años
Y llegué a odiar los rieles
y el tren.

Soñé y soñé y seguí soñando
El descabezado de mi infancia;
No pude más jugar a las muñecas
Que se les cae la cabeza, mamá,
Y me da miedo.

Perdí a mi padre y
Aunque no fui ejemplar
Tampoco me drogué,
Yo ni siquiera sabía,
Y escribí, escribí
Mi multitud de fantasmas
y me dolió el corazón
Hasta que llegó la adolescencia.

Si reí entonces
no fue la sonrisa limpia
Que nace de los ojos
Yo creía vivir
Y completaba cuadernos
Y me imaginaba que un decapitado
Era una coincidencia absurda
En mi paseo.

Pero escalé mi conciencia
Y la encontré triste,
Y reconstruí cada escena
Grabada desde mi niñez,
Cementerio negro y profundo,
Muerte de cada piedra,
Muerte de cada rincón,
Muerte, muerte, muerte.

Yo no pude más
De brazos cruzados
Ante la noche de mi pueblo,
Yo no pude más
y me declaré combatiente de la vida,
Forjadora de la esperanza
Que nos arrebataste, Playón.



Kenny Rodríguez

XV (II)



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Boca muda




¿boca-fauces al acecho?
No  no
Muda
Muda
Labios en doma y aplanados
Brazos como las ramas de un sauce
Se confunden y beben la savia de sí mismos
Todo musgo las piernas.
Impresiones digitales
¿Lenguaje del código genético?
¿Cifra de herencia de otras vidas?
Ni aquí ni allá somos un nombre
Solo un número o transparencia en clave.
Corre Anikó, mi niña, corre
y ofrécete a quien te ofrezca más
Porque tenemos hambre
Los circos con enanos y payasos aún no se inventaron
Eso vendrá más tarde
Cuando se canse el arte de decir que es para todos
Cuando óleos y esculturas
Sigan valiendo más que un desdichado
Nacido de hembra
Loba solitaria y madre
Andrajos por galas alisando el suelo
Un mar de sal la lengua
De borrachos repletas las tabernas
Gritos a granel
Pechos y nalgas manoseados
prodigio de cosechas en las eras
En los feudos
Mendigos en los campos
Y mucho vino en jarras de hojalata
Atan con un cordón que dobla las esquinas
La vida a la materia
¿Qué es lo real?
¿Este rostro con nombre y número en su documento?
¿Aquel otro que se cubrió con pieles de carnero
O ese que bajando el puente levadizo de un castillo de Bretaña
Salía a cazar ciervos?
¿Perteneció a algún clan
Luchando por el mismo ideal de William Wallace
En las montañas de de la vieja Escocia?
¿Aulló hasta quebrarse los dientes en la hoguera?
¿Usó blusa de fino encaje? ¿Gabán de terciopelo?
¿Ayudó a preservar algunos alimentos?
Hilera de vasijas
dádiva de frutas secas
Punta
Filo
Un puñal
Y la muerte negra y loca
Construyendo inexorable la explanada.
- Metzadah, todo se ha perdido
Nada valió nada ni se purificó el desierto
Sólo hemos trazado un círculo engañoso
Donde duerme mi cuerpo entre otros cuerpos
Pero estoy aún aquí en la planicie
Guardando para mí y protegiendo
La transparente belleza de tu aire -
Todo es sueño soñado en la epidermis y por debajo
El cauce es continuado y se deriva
Desde el tramo más caudal del precipicio.
Velo tras velos se espesan y recubren
Hilos distintos para la misma urdimbre
Añorando la luz que fue el principio del principio
La libertad perdida
La inocencia.
Volver la boca muda
¿Para qué al acecho?
Miren

Tenemos     todo     aquí      
                                                                                                                                              
Tenemos esta lluvia que corre por encima del rojo-lila-rojo
negro-rojo derramándose en los cuartos
A cielo abierto
Miren
Tenemos nada aquí

Y cómo se hace
Tierna tierra maternal ajusticiada
Contrapuesta al viaje de regreso
Entre un cielo de maleza y un oro de melaza
y cómo se hace
Si los brazos-ramas hundidos en el tronco de los sauces
Bebiéndose las pestilentes aguas de ellos mismos
Van haciendo piruetas igual siglo tras siglo
Como si ayer siguiera siendo hoy
Hoy
Bóveda y sol en la misma curvatura
El cielo y la idea de ese cielo
El agua en alfabeto
El alfabeto nadando sobre el agua
¿La carne es débil?
¿A quién se le ocurrió afirmar a manera de un axioma
Tamaña tontería?
La carne es por completo frágil frente al tiempo
Él sí que se derrumba débil
Línea de flotación delgada
Hundida en el pasado sin palas ni semillas
Sin posibilidad alguna de cosechar las mieses.
¿ Y cómo se hace sino dejar muda la boca
Ajustar tela adhesiva a los dos párpados
Y pesar como quien pesa un fardo
El mar de sal de la agotada lengua ?

Ketty Alejandrina Lis





Boca muda



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          _______CHISTES------








Clasificación: Colmos
¿Cuál es el colmo de los colmos?
Que un muerto se tire al agua, que un ciego lo vea caer, que un mudo le diga a un sordo, mira como nada aquel.




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Clasificación: Chistes Cortos
No desayuné pensando en ti, no almorcé pensando en ti, no cené pensando en ti, y no dormí porque tenía hambre.



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Clasificación: Chistes Cortos
A ver, hijo, ¿cuánto es 4 por 4?
Empate.
¿Y cuánto es 2 por 1?
Oferta.



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Clasificación: Animales
Un pajarito iba volando a toda velocidad por la autopista en sentido contrario y de repente se estrella contra un motorizado.
¡Paooofff!
El motorizado se para diciendo:
¡No puede ser! ¡Maté al pajarito!
Llega donde cayó el pajarito y lo encuentra todavía vivo, lo recoge, se lo lleva a su casa, lo mete en una jaula, le da leche y agua, le pone alpiste. Al rato el pajarito va recobrando el conocimiento, despierta, ve la jaula y dice:
¡No puede ser! ¡Maté al policía y estoy preso!




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Clasificación: Chistes Cortos
Cariño, tengo dos noticias, una buena y otra mala, he dejado las drogas, pero no sé donde.



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sábado, 13 de abril de 2013

__HIJO, MIEL Y CERA __

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Hijo, es mi carne cuna de tu suerte,
en mi entraña se engendran tus albores,
no importan sacrificios y dolores
para un alma de Dios y un cuerpo fuerte.
Sufro ansiedad, angustia, por quererte,
abeja libadora de mis flores,
pues me darás la miel de tus amores
o la cera del cirio de mi muerte.
Aclaraste de golpe mi destino,
me embriago con tu aroma de azahares
y eres la luz del sol de mi camino.
Serás mi ofrenda libre, pan y vino,
miel y cera de eternos colmenares,
el indulto de amor, el don divino.











Por

Emma-Margarita R. A.-Valdés

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domingo, 7 de abril de 2013

martes, 2 de abril de 2013

__TE CANTAN HOY __

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MIS CÍTARAS TEMPLADAS

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Metálicos latidos digitales
rompían en mi asfalto olas suicidas,
en la tormenta oculta de la sangre
estallaban volcanes de vigilias.
Qué negro era el eclipse de tus párpados.
Qué duro el pedregal bajo mi piel.
Me visitó tu Sol desde lo alto
y amaneció la Vida en mi ciprés.


Me siguieron tus pasos de cristal
y la cascada azul de tus parábolas,
me grabaste el contorno de tu faz
con fuego del sermón de la montaña.
La madera del último manzano
verdeció en la aridez de mi desierto
y es locura de Cruz, amor extraño,
en el pórtico abierto del encuentro.


Se despejó la niebla en mi paisaje,
mi velero se eleva con tu brisa,
asciendo hacia las fuentes celestiales
y acerco tu agua clara a las orillas.
Soy timonel con rumbo al infinito,
llevo a bordo esperanza de gaviota,
y surco el mar en calma redimido
en el cantil profundo de tu roca.


Tu verbo es la materia, es el color,
es la cifra que forma el universo,
es el ritmo que anima la emoción,
es la vida que brota del silencio.
Me formas con el gesto de tus labios,
me alimentas con blanca flor de harina,
me vistes con los pétalos de Mayo,
me sacias con la miel de siempreviva.


Reverbera tu voz en mi horizonte
y soy eco de estrellas siderales,
percibo los destellos de mi Norte
en el brillo angular de tu diamante.
Me guías al final del laberinto
y construyes mi casa y mi ciudad,
tu lámpara ilumina mi destino
y me das tu viñedo y tu trigal.


Mística flor del valle de las lágrimas
abrió a tu luz su virginal corola
y germinó, a la sombra de tus alas,
la semilla del fruto de la aurora.
Habitas en el aire, el agua, el fuego,
en el óleo sagrado, el pan y el vino,
me obsequias con tus siete Sacramentos
y con los siete dones de tu Espíritu.


Eres Alfa y Omega de mi espacio,
águila que planea en el abismo,
rayo que rasga el velo del Santuario,
mano que abre un camino por mi río.
Eres aliento y bálsamo en mi piedra,
columna que conduce hasta tus prados,
alfarero de paz sobre la guerra,
y serpiente de bronce del cayado.


Te cantan hoy mis cítaras templadas,
con luna llena y nueva de mis noches,
y te ensalzan las cuerdas de mis arpas
porque eres el amor de mis amores.
Sería muy feliz si yo pudiera
retroceder hasta hace dos mil años
para darte las gracias por tu entrega
y morir, como Dimas, a tu lado.







DEL LIBRO "" FELICIDADES, JESUS CRISTO ""



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