jueves, 24 de abril de 2014
_La pérdida inexplicable de peso puede ser por mala absorción digestiva
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La pérdida inexplicable
de peso puede ser por mala absorción digestiva
por Mayo Clinic
Publicado en: Dieta y
Nutrición, Medicina al Día, Vida Saludable
Perder peso sin hacer dieta ni
cambios en la rutina de ejercicios puede ser resultado de mala absorción digestiva,
o incapacidad del cuerpo de digerir adecuadamente los alimentos y absorber uno
o más nutrientes. La Mayo Clinic nos describe lo que ocurre con esta afección y
cómo se la trata.
La mala absorción puede derivar
de la alteración de cualquier paso de la digestión. Los síntomas incluyen
pérdida de peso, diarrea crónica o heces sueltas, heces más voluminosas de lo
normal y distensión abdominal con gases. Es también común la presencia de
exceso de grasa en las heces, lo que a veces las vuelve pálidas, voluminosas,
grasosas y de muy mal olor. Otros síntomas podrían ser específicos a la
deficiencia de ciertas vitaminas. En las personas mayores, los signos y
síntomas pueden ser sutiles y difíciles de reconocer.
Las causas de la mala absorción
recaen dentro de dos categorías que, en ocasiones, traslapan: dificultad con la
digestión y dificultad con la absorción. La dificultad con la digestión puede
deberse, entre otros, a una enfermedad o daño del páncreas o hígado, una
sobrepoblación de algunas bacterias en el intestino delgado, o una deficiencia
en la producción de enzimas que descomponen la lactosa de los lácteos.
Las dificultades con la absorción
generalmente se presentan cuando el intestino delgado se lesiona o daña debido
a afecciones, tales como la enfermedad celíaca o la enfermedad de Crohn. Las
infecciones, ciertos fármacos y el excesivo consumo de alcohol también pueden
dañar al intestino delgado.
El tratamiento depende de la
causa subyacente. Algunas causas, como los trastornos del páncreas o la sobrepoblación
bacteriana en el intestino delgado pueden tratarse de manera directa. La
enfermedad celíaca y la intolerancia a la lactosa pueden tratarse con cambios
en la alimentación. Cuando los problemas subyacentes no son corregibles, tomar
vitaminas y minerales por vía oral puede ofrecer el respaldo suficiente para
compensar las deficiencias.
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_Los hongos buenos mantienen a raya a los hongos malos en la boca
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Los hongos buenos
mantienen a raya a los hongos malos en la boca
por Doctora Aliza
Publicado en: Salud
Oral, Salud Sexual
La boca, al igual que otras
partes del cuerpo como los intestinos, contiene una serie de microbios que
cuando viven en perfecto equilibrio contribuyen a la buena salud oral. Sin
embargo, cuando este balance se pierde, aparecen las enfermedades orales. Las
personas cuyo sistema inmunológico está más débil debido a infecciones como el
VIH son las más afectadas. Pero un estudio nuevo parece haber encontrado una
buena manera de mantener los hongos malos a raya, gracias a la acción de los
buenos.
La boca contiene cerca de mil
diferentes tipos de bacterias y hongos que forman parte de su flora o
microbiología oral. Estas bacterias si bien pueden ser beneficiosas para la
salud, cuando están no están equilibradas, son las causantes de algunas
enfermedades, como la candidiasis.
Recientemente, un estudio
publicado en la revista PLOS Pathogens compara a las bacterias y a los hongos
presentes en las personas saludables con los que se encuentran en la boca de
las personas infectadas con el VIH (el Virus de Inmunodeficiencia Humana) y
describe específicamente cómo la candidiasis oral es una complicación muy común
en las personas que padecen del VIH.
En concreto, los autores del
estudio, unos especialistas de la Universidad de Case Western Reserve en
Cleveland, Estados Unidos, analizaron y catalogaron a las bacterias que por lo
general están presentes en la boca y a los hongos que no son tan comunes.
Encontraron muy pocas diferencias
en cuanto a la presencia de bacterias en la boca de las personas sanas en
comparación con aquellas infectadas con el VIH. Pero algo que interesante es
que encontraron varias diferencias y de manera consistente, en relación a la
presencia de los hongos en los dos grupos.
Específicamente, los
investigadores encontraron que los hongos de la familia Candida predominaban en
los dos grupos, pero aún más en las personas con el VIH. Otra familia de
hongos, llamada Pichia estaba en cambio, presente en niveles más altos, en la
boca de las personas sanas y en menos proporción en la de aquellas infectadas
con el VIH.
Sin duda, esto demostró un
antagonismo entre los dos tipos de hongos, lo que llevó a los especialistas a
aislar a los hongos tipo Pichia para ver qué acción tenían. Sorpresivamente,
encontraron que este tipo de hongo puede evitar el crecimiento de aquellos tipo
Candida y de otros responsables de varias enfermedades.
Vale aclarar que aunque el
experimento se llevó a cabo en ratones, aquellos tratados con Pichia tuvieron menos
síntomas severos de Candidiasis en comparación con los que no fueron tratados.
En base a esto, los especialistas están optimistas de que este descubrimiento
podría servir para desarrollar un tratamiento especial para los pacientes con
el VIH y el SIDA, que sufren de Candidiasis oral con frecuencia.
Sin duda alguna, estos avances
traen buenas noticias y abren la puerta para entender mejor el funcionamiento
de los hongos en la cavidad oral y su interacción en la boca para el beneficio
de la salud en general.
Imagen © Thinkstock / Scharvik
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_Sexo seguro e inteligente: opciones para protegerte de las ETS
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Sexo seguro e
inteligente: opciones para protegerte de las ETS
por Doctora Aliza
Publicado en: Niños y
Adolescentes, Salud Sexual
Al hablar de sexo en los
adolescentes, todo el mundo quiere decirte qué debes hacer. Si crees que nadie
tiene porqué decidir sobre tu vida sexual, infórmate sobre lo que debes
considerar. El tener o no relaciones sexuales durante la adolescencia es una
decisión que te corresponde a ti y a nadie más. Por lo tanto, el protegerte de
las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) también es tu responsabilidad.
En Vida y Salud lo que nos
interesa es que tengas la información necesaria para que, cualquiera que sea tu
decisión, sepas las consecuencias, cuáles son tus opciones para estar saludable
y no contraer enfermedades de transmisión sexual.
Si eres de los que cree que las
ETS sólo son un problema para los adultos y la gente promiscua, estás muy
equivocado. Los jóvenes entre 15 y 24 años son los más propensos a contraerlas,
tengan o no parejas estables. ¿Sabes cómo protegerte? No esperes a tener una
ETS para empezar a hacerlo. Piénsalo desde antes.
Las Enfermedades de Transmisión
Sexual se transmiten, como su nombre lo indica, a través del contacto sexual.
La manera más efectiva de eliminar el riesgo de contraerlas es no tener sexo.
Hay gente que decide esperar hasta tener una pareja estable, lo cual es una
decisión muy personal. Sin embargo, teniendo en cuenta que es precisamente
durante la adolescencia cuando el cuerpo está cargado de hormonas que te
invitan a descubrir tu sexualidad, lo mejor es que si decides tener relaciones
sexuales, que lo hagas responsablemente, con protección para que no pongas en
riesgo ni tu salud, ni la de los demás.
Aquí hay cuatro cosas que puedes hacer
para protegerte:
1. Protégete usando un preservativo o condón. Los
condones son el símbolo del sexo seguro, especialmente los de látex, cuando se
usan correctamente. Aunque lo único que te protege 100% es la abstinencia, los
condones son uno de los métodos más eficientes para evitar la mayoría de las
ETS y el VIH. Además, también te ayudan a evitar un embarazo no deseado.
2. Aprende a conocer tu cuerpo. Así notarás si
hay algún cambio en tus genitales, si algo se ve diferente (por ejemplo:
erupciones, enrojecimiento, etc.) o cuando aparezcan síntomas como, comezón o
picazón o ardor al orinar, entre otros. Si sientes algo extraño, acude a tu
médico inmediatamente para que te examine.
3. Visita al ginecólogo.Para algunas
adolescentes, este es un tema difícil pues no saben cómo pedir una cita con el
ginecólogo sin que sus padres se enteren que ya han iniciado su vida sexual.
Puedes acudir a un centro de asesoría para adolescentes y pedir una cita allí,
o contactar a un ginecólogo y pedirle privacidad. Ir al ginecólogo te ayudará a
saber cómo está tu salud sexual, y muy probablemente te recomiende hacerte una
citología o examen de Papanicolau.
4. Vacúnate. Asegúrate de preguntar si necesitas
algún refuerzo de la vacuna contra la Hepatitis B que te aplicaron cuando niño.
Si no la has recibido, este es un buen momento. Si tienes menos de 26 años y no
te han aplicado la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) a los 11 o
12 años, consulta con tu médico para que te la apliquen pues te ayudará a
prevenir, el cáncer de cuello uterino. En este momento esta vacuna sólo se está
dando a las chicas, quizá en un futuro próximo se les de a los varones también.
Las decisiones inteligentes que
tomes hoy te permitirán disfrutar de una vida sexual sana. Si decides tener
sexo, protégete. Algunas enfermedades de transmisión sexual pueden causar
infertilidad, otras pueden cambiar tu vida para siempre, otras te pueden matar.
Recuerda siempre que es mejor prevenir que remediar.
Imagen © Thinkstock / PIKSEL
Actualización de un artículo originalmente
publicado en el 2009.
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_Marinada (adobo) de cerveza.........
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Marinada (adobo) de
cerveza para una parrillada más saludable
por Doctora Aliza
Publicado en: Dieta y Nutrición
Thinkstock_166253633_rez-artSegún
un estudio publicado en el “Journal of Agricultural and Food Chemistry”, la
misma cerveza con la que acompañas esas deliciosas costillitas cocinadas al
carbón o la parrilla (barbecue), puede reducir la formación de sustancias
potencialmente dañinas durante la cocción si se utiliza previamente para
marinar (adobar) las carnes. Un buen consejo que puedes poner en práctica la
próxima vez que reúnas a la familia alrededor del asador.
La carne a la parrilla acompañada
de una cerveza bien fría, es clásica del menú del verano que, para los que
viven en el hemisferio norte, está ya como quien dice a la vuelta de la
esquina. Pero esa deliciosa chuleta o
ese costillar, acabados de sacar del asador, si se cocinan al carbón a altas temperaturas
(como en la parrilla o barbecue), pueden producir sustancias potencialmente
dañinas: los hidrocarbonos aromáticos policíclicos (HAP). Si utilizas la
cerveza para marinarlos antes de cocinarlos, como sugiere un estudio reciente,
podrías reducir los niveles de los HAP.
Existen más de 100 sustancias
químicas que se liberan al quemar carbón, petróleo, tabaco, madera o desechos
de basura y que pertenecen al grupo de los hidrocarbonos aromáticos
policíclicos. Pero los HAP, así como otras sustancias conocidas como aminas
heterocíclicas (AHC), también se producen durante la cocción de carne, ya sea
de res, cerdo, pescado o ave), a altas temperaturas (a unos 300º F/149º C o
más), como las que se alcanzan al freír a la sartén, o en una parrillada al
carbón a fuego directo. En detalle, las AHC se forman cuando los aminoácidos
(las unidades que forman las proteínas), los azúcares y la creatinina (una
sustancia que se encuentra en los músculos), reaccionan a altas temperaturas. Los HAP, por su parte, se forman cuando la
grasa y los jugos de la carne que se cocina a fuego directo gotean sobre la
fuente de calor y se producen llamas.
Esas llamas cargadas de HAP doran, ahúman o chamuscan la carne a la que
se adhieren. Ni cuenta nos damos que están ahí mientras disfrutamos de su
delicioso sabor.
La exposición a niveles elevados
de aminas heterocíclicas y de hidrocarburos aromáticos policíclicos se ha
asociado con el desarrollo de cáncer en animales de laboratorio, pero hasta el
momento, no está claro totalmente si dichas sustancias causan cáncer en los
humanos. Lo que sí se ha demostrado en experimentos de laboratorio es que las
ACH y los HAP son mutagénicos (causan mutaciones), es decir, causan
alteraciones en el ADN lo que a su vez, aumenta el riesgo de desarrollar
cáncer. Por eso, se deben tomar precauciones para consumirlos lo menos posible.
Existen formas de reducir los
niveles de las sustancias potencialmente carcinógenas al cocinar las carnes,
como el uso de adobos o marinadas a base de cerveza, vino o té, pero hasta
ahora se sabía poco acerca de cómo los diferentes adobos de cerveza afectaban,
específicamente, los niveles de HAP.
Cada vez vamos aprendiendo algo
más. Según un informe publicado en el Journal of Agricultural and Food
Chemistry de la American Chemical Society, la misma cerveza que se utiliza para
acompañar a la carne asada como bebida, puede ser un método efectivo para
reducir la formación de los HAP como adobo. Durante la investigación, se
cocinaron varias muestras de carne de cerdo a la parrilla que se marinaron o
adobaron previamente durante unas 4 horas en cerveza regular, en cerveza sin
alcohol y en cerveza negra (o ale), así como carne sin marinar. Todos los trozos de carne se cocinaron al
término “bien cocido”. Como resultado,
la cerveza negra logró la mayor reducción de más de ocho HAPs diferentes, más
del doble en comparación con la carne sin marinar.
Además de marinar las carnes con
cerveza (y mientras más oscura mejor), el Instituto Nacional del Cáncer ofrece
algunas recomendaciones para reducir lo más posible la formación de ACHs y HAPs
al cocinarla:
En primer lugar, evita que las carnes
queden demasiado cerca de las llamas cuando las cocines en el asador.
No las cocines durante mucho tiempo,
especialmente a altas temperaturas.
Para reducir el tiempo de cocción en el
asador o barbecue, cocina las carnes en el horno de microondas durante unos
minutos y termina de cocinarlas en la parrilla.
Voltea la carne con frecuencia para que no
se quemen o chamusquen demasiado.
Quita toda la grasa que puedas de los
cortes de la carne para que la grasa no gotee sobre las llamas al derretirse.
Como ves, basta tomar unas
precauciones sencillas cada vez que cocines a la parrilla o al carbón
(barbecue) para evitar la formación de sustancias potencialmente cancerígenas
(que puedan causar cáncer). Pasa la voz para que todos en la familia puedan
disfrutar una deliciosa parrillada más saludable.
Imagen © Thinkstock / rez art
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