sábado, 27 de diciembre de 2014

Perlas negras - XII

OIOIOIOIO

Perlas negras - XII


Sol espledente de primavera, 
a cuyo beso, fresca y lozana, 
la flor se yergue, la mariposa 
viola el capullo, la yema estalla; 
sol espledente de primavera: 
¡yo te aborrezco! porque desgarras 
las brumas leves, que me circundan 
como rizado crespón de plata. 

A mí me gustan las tardes grises, 
las melancolías, las heladas, 
en que las rosas tiemblan de frío, 
en que los cierzos gimiendo pasan, 
en que las aves, entre las hojas, 
el pico esconden bajo del ala. 

A mí me gustan esas penumbras 
indefinibles de la enramada, 
a cuyo amparo corren las fuentes, 
surgen los gnomos, las hojas charlan... 
Sol espledente de primavera, 
cede tu gloria, declina, pasa: 
deja las brumas que me rodean 
como rizado crespón de plata. 

Bellas mujeres de ardientes ojos, 
de vivos labios, de tez rosada, 
¡os aborrezco! Vuestros encantos 
ni me seducen ni me arrebatan. 

A mí me gustan las niñas tristes, 
a mí me gustan las niñas pálidas, 
las de apacibles ojos obscuros 
donde perenne misterio irradia; 
las de miradas que me acarician 
bajo el alero de las pestañas... 

Más que las rosas, amo los lirios 
y las gardenias inmaculadas; 
más que claveles de sangre y fuego, 
la sensitiva mi vista encanta... 

Bellas mujeres de ardientes ojos, 
de vivos labios, de tez rosada: 
pasad en ronda vertiginosa; 
vuestros encantos no me arrebatan... 



Himnos vibrantes de las victorias, 
notas triunfales, bélicas marchas, 
¡os aborrezco! porque, al oíros, 
trémulas huyen mis musas blancas. 

A mí me gustan las notas leves... 
las notas leves... las notas lánguidas, 
las que parecen suspiros hondos... 
suspiros hondos de almas que pasan... 

Chopin: delirio por tus nocturnos; 
Beethoven: sueño con tus sonatas: 
Weber: adoro tu Pensamiento 
Schubert: me arroba tu Serenata. 

¡Oh! Cuántas veces, bajo el imperio 
de vuestra música apasionada, 
Ella me dice: ¿Me quieres mucho? 
y yo respondo: ¡Con toda el alma! 

Himnos vibrantes de las victorias, 
notas triunfales, bélicas marchas: 
¡chit! porque huyen al escucharos, 
trémulas todas, mis musas blancas... 

Sol espledente de primavera, 
lindas mujeres de faz rosada, 
himnos triunfales...; ¡dejadme a solas 
con mis ensueños y mis nostalgias! 

Pálidas brumas que me rodean 
como rizado crespón de plata, 
vagas penumbras, niñas enfermas 
de ojos obscuros y tez de nácar, 
notas dolientes: ¡venid, que os amo! 
¡Venid, que os amo! ¡Tended las alas!



Amado Nervo



IOIOIOIOIOIOI

Perlas negras – VIII

OIOIOIOIO



Perlas negras – VIII

Al oír tu dulce acento
me subyuga la emoción,
y en un mudo arrobamiento
se arrodilla el pensamiento
y palpita el corazón...
Al oír tu dulce acento.

Canta, virgen, yo lo imploro;
que tu voz angelical
semeja el rumor sonoro
de leve lluvia de oro
sobre campo de cristal.
Canta, virgen, yo lo imploro:
es de alondra tu garganta,
¡canta!

¡Qué vagas melancolías
hay en tu voz! Bien se ve
que son amargos tus días.
Huyeron las alegrías,
tu corazón presa fue
de vagas melancolías.

¡Por piedad! ¡No cantes ya,
que tu voz al alma hiere!
Nuestro amor, ¿en dónde está?
Ya se fue... todo se va...
Ya murió... todo se muere...
Por piedad, no cantes ya,
que la pena me avasalla...
¡Calla!



Amado Nervo

IOIOIOIOIOI

Perlas negras – VI

OIOIOIOIOIO



Perlas negras – VI


Rindióme al fin el batallar continuo 
de la vida social; en la contienda, 
envidiaba la dicha del beduino 
que mora en libertad bajo su tienda. 

Hui del mundo a mi dolor extraño, 
llevaba el corazón triste y enfermo, 
y busqué, como Pablo el Ermitaño, 
la inalterable soledad del yermo. 

Allí moro, allí canto, de la vista 
del hombre huyendo, para el goce muerto, 
y bien puedo decir como el Bautista: 
¡Soy la voz del que clama en el desierto!


Amado Nervo

IOIOIOIOIOI

Perlas negras - V

OIOIOIOIOIOIOIO



Perlas negras - V


¿Ves el sol, apagando su luz pura 
en las ondas del piélago ambarino? 
Así hundió sus fulgores mi ventura 
para no renacer en mi camino. 

Mira la luna: desgarrando el velo 
de las tinieblas, a brillar empieza. 
Así se levantó sobre mi cielo 
el astro funeral de la tristeza. 

¿Ves el faro en la peña carcomida 
que el mar inquieto con su espuma alfombra? 
Así radia la fe sobre mi vida, 
solitaria, purísima, escondida: 
¡como el rostro de un ángel en la sombra!

Amado Nervo

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OIOIOIOIOIOIOIO



Perdón


Asomaba a sus ojos una lágrima
y... mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y enjugó un llanto,
y la frase en mi labio expiró.
Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: ¿Por qué calle aquel día?.
Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo?.
Es cuestión de palabras, y, no obstante,
ni tu ni yo jamás,
después de lo pasado convendremos
en quién la culpa está
¡Lástima que el amor un diccionario
no tenga donde hallar
cuando el orgullo es simplemente orgullo
y cuando es dignidad!






Gustavo A. Bécquer



OIOIOIOIOIOIOIO

Poemas de perdón

OIOIOIOIOIOIO
perdón



Quiero pedirte perdon 

por esta decepción 
de no poder amarte 
con todo mi corazón 
no puedo creer 
que aquel amor 
que me quisiste dar 
acabara con nuestra amistad 
de esa manera tan brutal 
Llegaste a mi pensamiento 
y un poco más que eso 
pero nunca tocaste 
adentro de mi pecho... 
Me duele decir 
que me quisiste 
pues desgraciadamente 
yo nunca lo hice... 
pero en mi recuerdo 
siempre serás 
aquella persona 
que me dio su amistad 
pero desgraciadamente 
trato de llegar a más.



OIOIOIOIOIOIOIO

jueves, 4 de diciembre de 2014

Juzgar es hablar sin saber

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Cuando alguien nos habla mal de otra persona y nos cuenta cosas horribles de ella, sucede que si en algún momento tenemos la ocasión de conocerla, tenemos una idea preconcebida de cómo es que afecta nuestro modo de verle.


Nunca hemos visto a esa persona, jamás la hemos conocido y sólo porque alguien dijo que era de esa manera la juzgamos y no miramos con buenos ojos el conocerle.

Pasa lo mismo en todos los ámbitos, nos presentan un hombre y luego nos dicen que ese no vale la pena, que es un mujeriego, que es irresponsable, que no sabe hacer nada, que es flojo, y al final,  lo juzgamos aún sin haberle concedido la oportunidad de dejarle hablar, o al menos, de tener la duda que dichas personas son así.

Creo amigos, que siempre debemos conceder una oportunidad a las personas , e intentar conocerlas antes de enviarlas derecho a nuestra lista negra.

Tampoco debemos ir por ahí hablando mal de los demás, es posible que algún día hicieses daño a alguien y no creo que te guste que por ello anden hablando mal de ti y encasillándote de tal manera que otras personas anden juzgándote aun sin conocerte.

¿Se imaginan ustedes que Dios nos juzgara de esa manera? Es imposible plantearlo siquiera porque Él, en su gran misericordia y amor, nos ama con todos nuestros grandes defectos, con toda nuestra maldad, con toda nuestra amargura que llevamos dentro.

¿Entónces, por qué nosotros hacemos daño a otro ser humano igual que nosotros?
¿Por qué no dar la oportunidad del perdón, de decirle que lo queremos a pesar de todo lo malo que nos ha supuesto? 
¿No sería un mundo mas maravilloso que todos pudiéramos hablar, dialogar con las personas que tenemos problemas, con nuestros familiares, hermanos, y amigos?




Posted: 03 Dec 2014 02:58 AM PST
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